domingo, 24 de enero de 2010

El extranjero: Primer Texto

Capitulo1: El comienzo
Una tarde soleada, y a Abecia parecía no importarle, pues sabía que el mundo no era más que la sociedad que lo rechazaba, sin embargo sintió extrañamente que debía salir a pasear por la ciudad.
Era un hombre solitario que jamás salía de su casa, pero por alguna razón sintió que debía hacerlo, no teníá miedo a morir, pero si a vivir. Salió de su casa como si nada, ignorando aquellos cuerpos que parecían´pudrirce en las calles cerca de su casa, nada raro, cosas así´pasaban siempre cuando las maras de Centroamérica discutíán por desacuerdos, ajustes de cuentas, y hasta por diversión, aun así, se sentía seguro, había pagado la protección, y no lo matarían aun si saliera a las 4 de la mañana.
Se dirigió a la estación donde tomo el tren, luego, al llegar a Ibagué y caminar por la Plaza de López Galarza, decidió pasar por el Parque Centenario.
Aunque no conocía esa ciudad, presentía que toda la gente alli reunida, eran como todas las personas que habríá conocido, y que no valdría la pena tratar de incluirse en ese tipo de sociedad, pués más allá de sus experiencias de abandono y abuso de su niñez, era una persona solitaria que solo respetaba sus propios códigos, y aunque aquella ciudad era deslumbrante y encantadora, él no podía apreciarla, no le importaba nada en lo absoluto, sabía qué más allá de esa ciudad, se ocultaban delitos como portación ilegal de armas, atracos, hurtos, y tráfico de Auto-Partes (tal y como en su barrio). Después de todo es sabido que la mayoría de los delitos tiene que ver con la pobreza, y ningún país invertirá dinero en la educació´n, ya que todos los gobiernos creen que si no se trabaja en algo que de ganancia, no tendrá sentido trabajarlo.
De repente una persona se le acerco sentándose a su lado, e interrumpió sus pensamientos al preguntarle:
-¿Como es tu ciudad?
Abecia miro a ese hombre de acento extranjero, y noto que no solo su acento, y el tono de su voz eran distintos, sino también su ropa, la cual parecía ridicula para la cultura Centroamericána.
La expresión de su cara daba mucho a entender que no era de Norteamérica, y mucho menos de Suramérica, sino del otro lado del mar. Lo observo detenidamente, y le dijo:
-Esta no es mi ciudad
-¿Eres inmigrante tu también?
Entonces lo miro y con expresión de enojo le respondió:
-¡Soy 100% colombiano!, ¡Nunca me fui de aquí!
El extranjero sorprendido le dijo:
-¡No era necesario...! (pausa buscando las palabras), ¡No necesitaba alterarse tanto!
Abecia lo miro de forma relajada y sorprendida, pués esperaba otra reacción por parte de aquella persona.
-¿Quién eres?
El inmigrante respondió:
-Yo ser Armand Mam, ¿tu nombre ser?
-Yo soy Lutharo Abecia
En ese momento Abecia creyó que aquel extranjero tenía algo raro, y no era que no pronunciaba bien el idioma (Algo muy común con los extranjeros), sino que presentía algo más, ese extranjero parecía no estar adaptado a la sociedad colombiana, y por extraño que parezca no estar adaptado a ninguna, no sabía por qué, pero tenía esa sensación dándole vueltas en su cabeza, y dudas sobre aquella persona.
-¿Dónde vives tu? (preguntó el inmigrante)
-¿Qué te importa? (dijo Abecia con tono arrogante)
-Sentía solo curiosidad, tu dijiste que esta no ser tu ciudad
-Yo nací en Florencia, pero vivo en Yopal
-¿Qué hacer tu aquí?´
-¿Qué importa?, ni yo sé el porqué estoy aquí, y no tengo razón para vivir
-¿Por qué saliste de Caribe y fuiste a Oniroquia?
-Eso no importa, ¡No entiendo lo que tratas de decirme!
-¿Decirme?
-¡¿Decir tu a mí?!´
Con el paso del día lograron conocerse y el extranjero quedo en ir a visitar a Abecia, entonces este pregunto
-¿Por qué quieres vivir en Colombia con la inseguridad que hay al Norte?, te convendría vivir al Sur del país
-Yo elegir lugar porqué parecer agradable, no importa nada más, es un lugar hermoso que es dificil no apreciarlo
-¡Para mí es una ciudad como todas! (dijo en tono de confusión, sin duda no comprendiendo lo que el extranjero quiso decirle)
-¡Eso no ser cierto!, ¡Cada lugar tener cualidad que lo hace especial y único!, ¡Aún en el peor lugar en Tierra y el espacio, tener algo que diferenciarlo de resto!, ¡en este planeta haber muchas culturas y aún más religiones, agradable es conocer ideas nuevas, junto con diferentes formas de ver mundo!
Abecia tuvo problemas para entenderle, pero después de pensar un momento logro hacerlo
-¡Es una forma rara de ver el mundo!, ¡No se ajusta para nada a esta sociedad, ni a ninguna que conozca! (En tono burlón)
-¡Pués estar atado a una sociedad enferma, no ser la mejor forma de estar sano!, eso fue lo que dijo Jiddu Krishnamurti
Abecia lo miro sin entender nada y ledijo:
-¡Pero no importa lo que hagas la sociedad no cambiara!
-¡Eso ya saberlo yo!, ¡pero si uno intenta, podría influir en más personas, para que influyan también en hijos y en los demás ciudadanos, así´algú´n día poder lograrlo, sin importar el tiempo que pase!
Abecia quedo sorprendido, pués era la primera vez que escuchaba esa ideología, por primera vez se sintió´confundido, como si nunca hubiese tenido que preocuparse demasiado, pero más que nada sentía que su vida carecía de sentido, y que no era el écho de que no había écho nada, sino el écho de nunca haberlo intentado.
(Los dos últimos capitulos los tengo terminados, solo los subire juntos otro díá porqué hoy estoy sin tiempo, además el capitulo 3 es super corto, solo separe el cuento en 3 partes para que fuera mas posmodernista)

1 comentario:

  1. Encontre tu blog de casualidad y empece a leer lo qe escribiste.. y me gusto! :)
    Saludos-
    andre:)

    http://attrevidaa.blogspot.com/ te espero!

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